El descafeinado tiene fama de ser el hermano menor del café de especialidad: se asume que, al quitarle la cafeína, también se le quita el interés. Esa idea está cambiando, y la trazabilidad es la razón.
De commodity a producto de origen
Durante décadas, el café verde para descafeinar se compraba como materia prima genérica, mezclando lotes de distintas fincas y calidades. Hoy, cada vez más plantas de descafeinado trabajan con lotes trazables: un origen, una finca, un proceso documentado, igual que se exige para el café con cafeína.
Por qué importa el método de descafeinado
No es lo mismo un descafeinado por solvente que uno por agua (Swiss Water) o por CO2 supercrítico. Cada método afecta de forma distinta el perfil sensorial que sobrevive al proceso, y saber exactamente qué método se usó —y sobre qué lote— le da al tostador información real para decidir qué tueste aplicar.
El costo de hacerlo bien
Un descafeinado trazable cuesta más que uno genérico, y ese costo se traslada al precio final. La pregunta que cada tostador debe hacerse es si su cliente de descafeinado está dispuesto a pagar por saber de dónde viene su café, o si sigue viendo esta categoría como un simple «sin cafeína».
Nuestra postura
En Nero Roaster creemos que quien toma descafeinado no debería resignar calidad ni historia. Por eso elegimos lotes con origen conocido también para esta línea, no solo para el café con cafeína.

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